La paz en la Tierra comienza con la paz con Dios

by Dec 12, 2025Días Festivos

La Nochebuena es una de mis épocas favoritas del año. Me encanta la tranquilidad de la noche, escuchar villancicos como “Noche de paz” y “Oh Pequeño pueblo de Belén”, y relajarme con mi familia viendo Qué bello es vivir.

Pero la primera Nochebuena no fue nada pacífica para los pastores. En la oscuridad, aparecieron ángeles —una interrupción sagrada que los sacudió con miedo y asombro.

Fue el primer saludo navideño: el anuncio del tan esperado Mesías, envuelto en un mensaje de paz.

“Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor… ¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra a todos los que gozan de su favor!”Lucas 2:11, 14 (RVC)

Israel anhelaba la paz. Roma los estaba oprimiendo. Los impuestos eran elevados. La pobreza era común. Y los líderes religiosos ofrecían reglas, pero no alivio.

Su esperanza era un libertador político —un Mesías militar que derrotara a Roma.

Pero los ángeles anunciaron algo mucho más grande. No un líder político para arreglar sus circunstancias, sino un Salvador para sanar sus almas. No la libertad de Roma, sino la libertad del pecado (Mateo 1:21).

Este es el corazón de la “paz” (shalom en el Antiguo Testamento, eirene en el Nuevo Testamento): plenitud, armonía y bienestar completo —algo que solo nuestro Creador puede dar. Y este era el corazón del mensaje de los ángeles: que el camino hacia la verdadera paz acababa de nacer.

Sin embargo, al igual que Israel, nuestro mundo sigue buscando la paz en los lugares equivocados:

1. La verdadera paz no es la ausencia de problemas

“Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.”Juan 16:33 (RVC)

Muchos creen que, si pudieran controlarlo todo, mudarse o aislarse, podrían eliminar sus problemas y finalmente encontrar la paz.

Pero eso es imposible. No tenemos el control suficiente para eliminar todos los problemas externos. Y a menudo esos problemas externos exponen nuestros problemas internos: ansiedad, amargura, egoísmo y otras formas de pecado sin resolver. Dios nos permite experimentar el shalom en medio de los problemas, no en ausencia de ellos.

2. La verdadera paz no proviene de adormecer el dolor

“No se emborrachen con vino, lo cual lleva al desenfreno; más bien, llénense del Espíritu.”Efesios 5:18 (RVC)

Millones de personas recurren a distracciones, sustancias, entretenimiento o mantenerse ocupadas para sentir paz. Estas cosas pueden ofrecer un alivio temporal, pero no pueden curar el alma —y a menudo causan daños o adicciones a largo plazo.

La verdadera paz no es adormecer el dolor, sino la presencia de Cristo en medio del dolor.

3. La verdadera paz no se encuentra en el dinero, el éxito ni las posesiones

“Manténganse atentos y cuídense de toda avaricia, porque la vida del hombre no depende de los muchos bienes que posea.”Lucas 12:15 (RVC)

Muchas personas creen que la seguridad financiera o el éxito calmarán sus ansiedades. Pero incluso los ricos se preocupan, a veces más. Además, cuanto más tenemos, más nos preocupamos.

Las posesiones pueden confortar el cuerpo, pero nunca satisfacer el alma. Solo Cristo puede hacer eso.

4. La verdadera paz no se obtiene a través de la religión

“Sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la ley sino por la fe de Jesucristo.”Gálatas 2:16 (RVC)

Hay quienes piensan que la paz se consigue mediante el esfuerzo religioso, los rituales o el desempeño espiritual. Pero eso solo produce más ansiedad. Se preguntan: “¿Soy lo suficientemente bueno? ¿He hecho lo suficiente?”

La verdadera paz no se logra esforzándose por ganarse la aprobación de Dios; se recibe confiando solo en Cristo para recibir la gracia de Dios.

EN RESUMEN: La verdadera paz solo se encuentra en una Persona —Jesucristo.

La Navidad nos recuerda que la paz verdadera y duradera no se encuentra en circunstancias perfectas, escapando de nuestros problemas, en comodidades temporales ni siquiera intentando ser religiosos, sino a través de una relación con Cristo.

Jesús restaura lo que el pecado ha roto. Él nos reconcilia con Dios. Él trae plenitud (shalom) a nuestros corazones inquietos.

  • “Él mismo es nuestra paz.”Efesios 2:14
  • Él es el Príncipe de la PazIsaías 9:6
  • “Por tanto, como hemos sido justificados por la fe, tenemos paz con Dios por nuestro Señor Jesucristo.”Romanos 5:1

La paz en la tierra comienza con la paz con Dios. Como escribió Charles Wesley en mi villancico favorito, Hark! The Herald Angels Sing: “¡Paz en la tierra y misericordia, Dios y los pecadores reconciliados!”

De la misma manera que los ángeles declararon al Príncipe de la Paz a los pastores, y los pastores difundieron el mensaje acerca de este Niño (Lucas 2:17), nosotros estamos llamados a compartir al Príncipe de la Paz con un mundo que lo busca.

Por eso, mientras celebramos a Jesús, recordemos compartirlo, proclamarlo y caminar con Él ante un mundo que anhela descubrir la paz verdadera y duradera.

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