Durante más de cincuenta años he dicho a la gente que cuando se trata de presentar el evangelio, “¡Sé claro! ¡Sé claro! ¡Sé claro!” La claridad y la simplicidad son tan importantes en el evangelismo. Afortunadamente, Dios, en Su Palabra, nos ha dado una manera clara y simple de compartir Su mensaje de salvación.

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