AMOR INSEPARABLE: ROMANOS 8:38-39

by Feb 9, 2026Devocional, Uncategorized

“Cuando no te queda nada más que Dios, entonces te das cuenta de que Dios es suficiente.” – Rayden

Nos estábamos formando frente a nuestra antigua iglesia, preparándonos para marchar varias cuadras hasta nuestra nueva iglesia.  Nuestro pastor iba al frente, seguido por el liderazgo de la iglesia, acompañados por los coros combinados y el resto de la congregación.

Mientras marchábamos y recorríamos las calles hacia nuestra nueva iglesia, los coros cantaban “Hemos llegado hasta aquí por la Fe…” Las palabras restantes del estribillo incluyen estas palabras –

 

… Apoyándonos en el Señor.
Confiando en Su Santa Palabra,
Él nunca nos ha fallado, hasta ahora.

 

Este recuerdo de la infancia me recuerda a las palabras que Moisés registró en Números 23:19 –

“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo,¿ y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?– (RVR1960)

¡Nuestro Dios cumple sus promesas!  Es absolutamente fiable y podemos confiar en Él no solo para nuestra salvación (Salmo 13:5), sino también para nuestras necesidades diarias.  Es por el “amor eterno” de Dios (Jer. 31:3) hacia nosotros que podemos unirnos a Pablo para responder a la pregunta: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?” (Rom. 8:35) Su respuesta –

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. – Romanos 8:38-39 (RVR1960)

Gracias al gran amor de Dios por nosotros, hemos sido vivificados junto con Cristo.  Así que, incluso cuando estábamos muertos en nuestras transgresiones (Efesios 2:4-5), Dios demostró su infinito amor  hacia nosotros a través de la sangre de su único Hijo.

Al repasar las palabras de ese coro, se descubren tres razones por las que los creyentes debemos mantenernos firmes y seguir descansando en el amor inagotable de Dios.

Primero, tenemos una historia – El coro comienza con “Hemos llegado hasta aquí por fe, apoyándonos en el Señor.” De “En el principio Dios…” que se encuentra en Génesis 1, hasta hoy, Dios sigue firme en sus promesas y cumpliendo Su Palabra.

H. Griffith Thomas escribió que la verdadera “fe descansa en Dios, recibe de Dios, responde a Dios, depende de Dios, confía en Dios, se regocija en Dios y reproduce Su vida y su carácter.” Como embajadores de Cristo, estamos llamados a vivir y creer en la persona que decimos representar: ¡Cristo Jesús!

Segundo, no hemos construido nuestra esperanza y confianza en un hombre y en palabras terrenales, sino  que estamos “confiando en el Dios del Cielo y en su santa Palabra.”   Confiamos en un Dios Santo que ha demostrado una y otra vez que su carácter le permite negarse a sí mismo.   J. Oswald Sanders dijo una vez: “No hay ninguna situación concebible en la que no sea seguro confiar en Dios.”   

Acaso ¿no escribe Isaías sobre la Palabra de Dios ?

Así será mi palabra que sale de mi boca; No volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. – Isaías 55:11 (RVR1960)

Finalmente, dado que “Él nunca nos ha fallado, hasta ahora” – ¿por qué empezaría ahora?  Pablo incluso le recuerda a Timoteo que –

Si fuéremos infieles, él permanece fiel, Él no puede negarse  a sí mismo. – 2 Timoteo 2:13 (RVR1960)

La fidelidad de Cristo hacía los creyentes no depende de nuestra fidelidad hacía Él.  Al contrario, Él permanece fiel a Su Palabra, por Su amor eterno hacia cada uno de nosotros.

¿Aún no estás convencido del amor inquebrantable de Dios?   Entonces solo reflexiona y medita sobre el versículo más conocido y citado de nuestra Biblia –

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. –  Juan 3:16 (RVR1960)

Cuando no podíamos llegar a Dios, Su gran amor descendió hasta nosotros a través de Su único Hijo para que pudiéramos tener una relación con Él. Ese es un amor que no comprenderemos verdaderamente hasta que Él nos dé la bienvenida a casa.

Anímate – “… Dios es amor, y el que  permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él…” (1 Juan 4:16) – ¡con un amor inquebrantable!